Chapter 15
El rey confirma los derechos y exenciones del pueblo judío
1 1Desde las islas del mar escribió el rey Antíoco, hijo de Demetrio, una carta a Simón, Sumo Sacerdote y príncipe del pueblo de los judíos, y a toda la nación;
- I. Se refiere a Antíoco VII Sidetes, que se proclamó rey el año 138 a. C. y reinó nueve años.
2 cuyo tenor es el que sigue: “El rey Antíoco a Simón, Sumo Sacerdote, y a la nación de los judíos, salud.
3 1Habiéndose hecho dueños del reino de nuestros padres algunos hombres malvados, tengo resuelto libertarlo y restablecerlo en el estado que antes tenía, para cuyo fin he levantado un ejército numeroso y escogido, y he hecho construir naves de guerra.
- 3. Los hombres malvados, aludidos en la carta del rey, son en primer lugar Alejandro Balas y Trifón.
4 Quiero, pues, entrar en esas regiones, para castigar a los que han destruido mis provincias y asolado muchas ciudades de mi reino.
5 Pero a ti desde ahora te confirmo todas las exenciones de tributos que te concedieron todos los reyes que me han precedido, y todas las demás donaciones que te hicieron.
6 Te doy permiso para que puedas acuñar moneda propia en tu país;
7 y quiero que Jerusalén sea santa y libre, y que todas las armas que has fabricado, como también las plazas fuertes que has construido, y están en tu poder, queden para ti.
8 Te perdono desde ahora todas las deudas y regalías debidas al rey y a la real hacienda, tanto por lo pasado como por lo venidero.
9 Y luego que entremos en la posesión de nuestro reino, te colmaremos de tanta gloria a ti y a tu pueblo, y al Templo, que resplandecerá por todo el orbe.”
10 El año ciento setenta y cuatro, entró Antíoco en el país de sus padres, y al punto acudieron a presentársele todas las tropas, de suerte que quedaron poquísimos con Trifón.
11 1Luego el rey Antíoco le persiguió; pero huyendo Trifón por la costa del mar, llegó a Dora.
- II. Dora, hoy día Tantura, a 9 kilómetros al norte de Cesárea del Mar.
12 Pues veía los desastres que sobre él iban a llover, habiéndole abandonado el ejército.
13 Entonces Antíoco fue contra Dora con ciento veinte mil hombres aguerridos, y ocho mil caballos;
14 y puso sitio a la ciudad, haciendo que los navíos la bloqueasen por la parte del mar; con lo que estrechaba la ciudad por mar y por tierra, sin permitir que nadie entrase ni saliese.
Cartas de Roma en favor de los judíos
15 1A esta sazón llegaron de la ciudad de Roma, Numenio y sus compañeros, con cartas escritas a los reyes y a las naciones, del tenor siguiente:
- 15. El autor interrumpe la historia del asedio de Dora para dar a conocer la respuesta que mientras tanto había llegado de Roma. Cf. versículo 25.
16 1“Lucio, cónsul de los romanos, al rey Ptolomeo, salud.
- 16. El destinatario de la carta es Ptolomeo VII de Egipto.
17 Han venido a nosotros embajadores de los judíos, nuestros amigos, enviados por Simón, príncipe de los sacerdotes, y por el pueblo judío con el fin de renovar la antigua amistad y alianza;
18 y nos han traído al mismo tiempo un escudo de oro de mil minas.
19 A consecuencia de esto hemos tenido a bien escribir a los reyes y a los pueblos que no les causen ningún daño ni les muevan guerra a ellos, ni a sus ciudades y territorios, ni auxilien tampoco a los que se la hagan.
20 Y nos ha parecido bien aceptar el escudo que nos han traído.
21 Por lo tanto, si hay algunos hombres malvados que, fugitivos de su propio país, se hayan refugiado entre vosotros, entregádselos a Simón, príncipe de los sacerdotes, para que los castigue según su ley.”
22 1Esto mismo escribieron al rey Demetrio, y a Atalo, y a Ariarates, y a Arsaces;
- 22. s. Atalo, rey de Pérgamo, probablemente el segundo de este nombre. Ariarates o Ariarartes, rey de Capadocia. Arsaces VI, rey de los Partos (véase 14, 2). Los demás destinatarios son ciudades y repúblicas situadas en las islas y orillas orientales del mar Mediterráneo. Islas son: Aradón (Aradus), al norte de Sidón; Delos. Chipre, Coo, Rodas, Samos. Ciudades: Alicarnaso (Halicarnaso), Gnido, Mindos, Fasélides (Fasalís). Siden, todas situadas en Asia Menor; Sición y Lacedemonia (Esparta) en Grecia, y Gortina en Creta.
23 como también a todos los pueblos, a saber, a los de Lámpsaco, y a los de Lacedemonia, y a los de Delos, y de Mindos, y de Sición, y a los de la Caria, y de Samos, y de la Panfilia, a los de Licia, y de Alicarnaso, de Coo, y de Siden, y de Aradón, y de Rodas, y de Fasélides, y de Gortina, y de Gnido, y de Chipre, y de Cirene.
24 Y de estas cartas, enviaron los romanos una copia a Simón, príncipe de los sacerdotes, y al pueblo de los judíos.
Ruptura de las relaciones entre el rey y Simón
25 A este tiempo el rey Antíoco puso por segunda vez sitio a Dora, combatiéndola sin cesar, y levantando máquinas de guerra contra ella; y encerró dentro a Trifón, de tal suerte que no podía escapar.
26 Simón envió para auxiliarle dos mil hombres escogidos, y plata, y oro, y muchas alhajas;
27 mas aquel no quiso aceptar nada; antes bien, rompió todos los tratados hechos con él anteriormente, y se le mostró contrario.
28 1Envió a Atenobio, uno de sus amigos, para tratar con Simón, y decirle de su parte: “Vosotros estáis apoderados de Jope y de Gazara, y del alcázar de Jerusalén, que son ciudades pertenecientes a mi reino.
- 28 ss. Exigencias insolentes tanto en la forma como en el fondo. La ciudadela de Jerusalén estaba en poder de los israelitas desde los tiempos de David; Gazara (Guécer) fue conquistada ya por Josué (Josué 10, 33) y fortificada por Salomón (III Reyes 9, 15-17). Solamente Jope o Jafa (versículo 35) se hallaba fuera de los límites de Judá. El noble y vigoroso lenguaje del Macabeo expresa los derechos seculares de Israel sobre la Tierra Santa. Cf. Jeremías 30, 3 y nota.
29 Habéis asolado sus términos, y causado grandes daños al país, y os habéis alzado con el dominio de muchos lugares de mi reino.
30 Así que, o entregadme las ciudades que ocupasteis, y los tributos exigidos en los lugares de que os hicisteis dueños fuera de los límites de Judea;
31 o si no, pagad quinientos talentos de plata por aquellas ciudades, y otros quinientos por los estragos que habéis hecho, y por los tributos de las ciudades; pues de lo contrario iremos y os haremos guerra”.
32 Llegó Atenobio, amigo del rey, a Jerusalén, y viendo la magnificencia de Simón, y el oro y plata que brillaba por todas partes, y el grande aparato de su casa, se sorprendió sobremanera. Le dijo luego las palabras que el rey le había mandado.
33 Simón respondió en estos términos: “Nosotros, ni hemos usurpado el territorio ajeno, ni retenemos nada que no sea nuestro; solo, sí, hemos tomado lo que es herencia de nuestros padres, y que nuestros enemigos poseyeron injustamente por algún tiempo.
34 Y habiéndonos aprovechado de la ocasión, nos hemos vuelto a poner en posesión de la herencia de nuestros padres.
35 Por lo que mira a las quejas que nos das tocante a Jope y Gazara, los de estas ciudades causaban grandes daños al pueblo y a todo nuestro país; estamos prontos a dar por ellas cien talentos. A lo que Atenobio no respondió palabra.
36 Pero volviéndose irritado a su rey, le dio parte de esta respuesta, y de la magnificencia de Simón, y de todo cuanto había visto; y se indignó el rey sobremanera.
Nuevas vejaciones
37 1En este intermedio Trifón se escapó en una nave a Ortosiada.
- 37. El autor nos deja con la curiosidad de conocer el fin que tuvo este infame Véase sobre ello la nota a 13, 32. Ortosiada, probablemente Ortosia, en la costa de Fenicia, al norte de Trípolis.
38 Y el rey dio el gobierno de la costa marítima a Cendebeo; y entregándole un ejército compuesto de infantería y caballería,
39 le mandó marchar contra Judea, ordenándole que reedificase a Gedor, y reforzase las puertas de la ciudad, y que domase el pueblo. Entretanto el rey perseguía a Trifón.
40 1En efecto, Cendebeo llegó a Jamnia, y comenzó a vejar al pueblo, a talar la Judea, a prender y matar gente, y a fortificar a Gedor,
- 40. Gedor: El texto griego dice: Cedrón. Mejor lección la de la Vulgata. No era esta una guerra propiamente dicha, sino un continuo hostigamiento junto con pillaje y matanzas locales.
41 en la cual puso caballería e infantería para que hiciese desde allí correrías por Judea, según se lo mandó el rey.