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Chapter 41

No temas la muerte

1 1¡Oh muerte, cuan amarga es tu memoria para un hombre que vive en paz, en medio de sus riquezas!

  1. 1 ss. ¡Luminosa meditación! Comentando este pasaje dice el Doctor Místico: “Les es amarga su memoria; porque como aman mucho la vida de este siglo y poco la del otro, temen mucho la muerte. Pero el alma que ama a Dios, más vive en la otra vida que en esta, porque más vive el alma donde ama que donde anima, y así tiene en poco esta vida temporal.” Si la muerte duele en la proporción a lo que se deja, feliz del que guarda su corazón sin enterrarlo en lo que perece. “Es doble muerte la del hombre rico; pues su alma debe separarse, no solamente del cuerpo sino también de las riquezas, a las cuales amaba como a su cuerpo” (San Crisóstomo). Sobre la esperanza cristiana véase (versículo 3 s.) que la muerte es dulce al hombre necesitado y decrépito. Pero mucho más dulce es la muerte para el que ama a Dios y tiene ansias de desatar todas las ataduras terrenales y estar con Cristo, “lo cual es, sin comparación, mejor” (Filipenses 1, 23). En Lucas 12, 4 Jesús enseña a no temer la muerte.

2 ¡Para un hombre tranquilo, y a quien todo le sale a medida de sus deseos, y que aún puede disfrutar de los manjares!

3 ¡Oh muerte! tu sentencia es dulce al hombre necesitado y falto de fuerzas,

4 al de una edad ya decrépita, que está lleno de cuidados, al que se halla sin esperanza y sin paciencia.

5 No temas la sentencia de la muerte. Acuérdate de lo que fue antes de ti, y de lo que ha de venir después de ti. Esta es la sentencia del Señor sobre toda carne.

6 ¿Y qué otra cosa te sobrevendrá, sino lo que fuere del agrado del Altísimo, sean diez, o ciento, o mil tus años?

7 1No se pide cuenta en el otro mundo de lo que uno ha vivido.

  1. 7. Diversamente traducido. Bover-Cantera vierte: No hay reprensión por la vida en el scheol, y agrega en la nota “que en el scheol no caben ya reproches, acusación y cargo de la vida vivida. Cf. Eclesiastés 9, 10.” Según Nácar-Colunga dice el Eclesiástico que en la otra vida ya no habrá disputas sobre la duración de la vida.

Maldición de los pecadores

8 Hijos abominables se hacen los hijos de los pecadores, y los que frecuentan las casas de los impíos.

9 Perecerá la herencia de los hijos de los pecadores, y acompañará siempre el oprobio a sus descendientes.

10 Quéjanse de su padre los hijos del impío, viendo que por culpa de él viven deshonrados.

11 ¡Ay de vosotros, hombres impíos que abandonasteis la Ley del Señor altísimo!

12 Cuando nacisteis, en la maldición nacisteis; y cuando muriereis, la maldición será vuestra herencia.

13 1Todo aquello que de la tierra procede, en tierra se convertirá; así los impíos pasarán de la maldición a la perdición.

  1. 13. Cf. Génesis 3, 19. En tierra se convertirá: En griego: volverá de la tierra a la tierra. En el hebreo: de la nada a la nada. De la maldición a la perdición: “¡Espantosa suerte! caer desde las manos de la maldición en los brazos de la perdición eterna.” (Gentilini).

14 1Los hombres harán duelo sobre sus cadáveres; mas el nombre de los impíos será raído.

  1. 14 s. Véase Proverbios 22, 1; Eclesiastés 7, 2 y notas. San Crisóstomo enseña que una reputación duradera no se adquiere por medio de grandes monumentos, columnas y títulos, sino con virtudes heroicas, y principalmente con la caridad y la limosna, porque todo esto es vano y caduco, pero las virtudes son algo duradero y estable.

15 Ten cuidado de tu buena reputación; porque esa será tuya más establemente que mil grandes y preciosos tesoros.

16 La buena vida se cuenta por días, pero el buen nombre permanecerá para siempre.

De la vergüenza

17 1Hijos, conservad en la paz mi enseñanza. Pues la sabiduría escondida, y un tesoro enterrado, ¿qué utilidad acarrean?

  1. 17. Jesús lo confirma en Marcos 4, 21; Lucas 8, 16, etc., añadiendo que en su doctrina no hay ninguna sabiduría esotérica o secreta que no pueda llegar a todas las almas.

18 Más digno de estima es el hombre que oculta su ignorancia, que el hombre que oculta su sabiduría.

19 Tened, pues, rubor de lo que voy a deciros:

20 que no de todo es bueno avergonzarse; ni todas las cosas bien hechas agradan a todos.

21 1Avergonzaos de la deshonestidad delante del padre y de la madre; y de la mentira delante del que gobierna, o del hombre poderoso;

  1. 21 ss. Enumera a continuación una serie de cosas malas de las cuales hay que avergonzarse. Véase en el próximo capítulo las obras de las cuales el hombre no ha de avergonzarse. Hay en todo esto un admirable código de conducta individual, social y política.

22 de un delito ante el príncipe y el juez; del crimen delante de la asamblea, y delante del pueblo;

23 1de la injusticia delante del compañero y del amigo, en el lugar donde mores;

  1. 23. En el lugar donde mores. En el texto griego (avergüénzate) del robo en el lugar donde habitas.

24 1del robo, a causa de la verdad y alianza; de comer con los codos encima del pan, y de embrollar el libro de cargo y data;

  1. 24. Comer con los codos encima del pan: quiere decir: yo no doy nada a nadie. Expresión gráfica del egoísmo.

25 de no responder a los que te saludan; de fijar tus ojos sobre la mujer fornicaria; y de torcer tu rostro por no ver al pariente.

26 No vuelvas al otro lado tu cara para no mirar a tu prójimo. Avergüénzate de defraudar una parte, y de no restituirla.

27 1No pongas tus ojos en la mujer de otro, ni solicites a su criada; no te arrimes a su lecho.

  1. 27. Cf. Mateo 5, 28. No solicites a su criada, o sea, como interpreta Scío, no la trates con demasiada familiaridad.

28 1Con los amigos guárdate de palabras injuriosas; y si has dado algo, no lo eches en cara.

  1. 28. Véase 19, 7 y nota.