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Chapter 36

Espejo de la Providencia

1 1De David. No te acalores a causa de los malvados, ni envidies a los que cometen la iniquidad.

  1. 1 ss. En el original es alfabético así como el Salmo 24, el 118, etc. empezando cada sentencia con una letra del alfabeto (alefato) hebreo. En su substancia es una exposición maravillosa de la divina Providencia, cuya lectura y meditación, como decía San Isidoro de Sevilla, es medicina soberana contra las murmuraciones y las inquietudes del alma frente a esos escándalos atroces que harían vacilar, si posible fuera, aun a los elegidos (Mateo 24, 24). Véase también a este respecto los Salmos 48, 72 y 93. “No te acalores” (cf. versículo 8): No se trata precisamente de no envidiar la suerte de los malos que parecen triunfar, sino de evitarnos, por la inalterable confianza en Dios, toda alteración de la serenidad, que es la condición normal de la sabiduría. Esta es de carácter universalista, totalista; su aspiración no tiene límites y busca lo supremo, porque vive en lo absoluto, y de ahí que no se altere con tristeza ni con alegría, por acontecimientos cuyo interés solo es parcial. Así como, en la prosperidad de las propias obras de apostolado no se entrega a una entera complacencia —como suele hacerlo el hombre natural— pues ve que la humanidad sigue sufriendo y que Cristo no ha sido aún plenamente glorificado en la tierra, así tampoco se aflige demasiado al ver cómo avanza el “misterio de la iniquidad” (II Tesalonicenses 2, 7), pues Dios sabe muy bien cuándo ha de intervenir. “A mí la venganza, dice el Señor” (Romanos 12, 19; II Tesalonicenses 1, 6). La Fe y la Esperanza saben hallar aún entonces motivos de gozo por lo mismo que la Sabiduría lo tiene así previsto y anunciado en las profecías como preámbulo del sumo bien que esperamos. Cf. Mateo 24, 10 ss.; Lucas 17, 26 ss., etc.

2 Porque muy pronto serán cortados, como el heno, y como hierba verde se secarán.

3 Tú, espera en Yahvé y obra el bien; permanece en la tierra y cultiva la rectitud.

4 1Pon tus delicias en Yahvé, y Él te otorgará lo que tu corazón busca.

  1. 4. “Esta promesa es uno de los más prodigiosos testimonios del amor y bondad con que nos mira Dios. El que la medita halla en ella un programa completo de santidad: es el programa de María que eligió esa mejor parte (Lucas 10, 42) la cual ‘no le será quitada’ porque raros son los que la codician, o sea, como dice Rudolfo el Cartujo, que nadie se la disputará.” “¿Cómo explicar tal desprecio de esa felicidad temporal y eterna sino por la muerte de una fe que en vano intentaría perpetuarse con obras serviles hechas sin amor? El puro temor servil, dice Santo Tomás, procede de una fe informe, y la fe que salva no es esa sino la fe viva, es decir, animada por la caridad” (P. de Segor).

5 1Entrega a Yahvé tu camino; confíate a Él y déjale obrar.

  1. 5. El concepto que el santo Rey quiere destacar es el de que Dios no es pasivo, sino que, muy al contrario, se goza en tomar a su cargo nuestros asuntos siempre que nos confiemos a Él (Santiago 1, 6; 4, 3; 1 Pedro 5, 7; Marcos 11, 23 s.). Como un paralelo de las figuras de Marta y María, Santo Tomás nos recuerda también las de Lía y Raquel, haciendo notar que aquella, muy prolífera y de ojos legañosos (Génesis 29, 17), “pare mucho, pero ve poco”.

6 Él hará aparecer tu justicia como el día, y tu causa como la luz meridiana.

7 1Calla ante Yahvé y espera de Él; no te acalores a causa del que prospera en su camino, del hombre que obra torcidamente.

  1. 7. Sobre este silencio, cf. Salmo 38, 2 ss. y notas.

8 1Depón el rencor y aplaca la ira, no te irrites: pues sería peor;

  1. 8 s. Nuevo estímulo para la actitud valiente y tranquila del sabio frente al mal y aun a la propia persecución. No es esto valor estoico, pues no se funda en la propia suficiencia, harto falible, sino en la certeza de una indefectible protección (cf. Salmo 111, 8). Véase también Salmo 3, 7; 22, 4; 26, 1; 55, 5; 117, 16; Mateo 10, 28; Romanos 8, 31, etc. “Serán exterminados” (versículo 9): Cf. versículo 20; Salmo 33, 17. “Heredarán la tierra”: La bienaventuranza prometida por Jesucristo en el Sermón de la Montaña (Mateo 5, 4). Allí se aplica a los mansos; aquí a los que saben confiar en la bondad del Padre. Cf. también los versículos 11, 22, 29 y 34.

9 porque los que obran mal serán exterminados, mas los que esperan en Yahvé heredarán la tierra.

10 Aguarda un poco, y el impío ya no estará; y si buscas su lugar, no lo hallarás.

11 En tanto que los mansos poseerán la tierra, y se deleitarán en abundancia de paz.

12 1El impío urde males contra el justo, y a su vista rechina los dientes;

  1. 12. Para ponernos en guardia y quitarnos ilusiones, se nos revela aquí una verdad muy importante: no nos libraremos de que nos odien, y en eso estará el sello anunciado por Jesús a sus verdaderos discípulos (versículo 32; Salmo 34, 16; Juan 15, 19; 16, 1 ss.; 17, 14; Hechos 7, 54; Mateo 5, 10; Marc. 10, 30; II Corintios 4, 9; II Timoteo 3, 12; Lucas 19, 14; 21, 17; I Juan 3, 13, etc.).

13 1pero Yahvé se ríe de él, porque está viendo llegar su día.

  1. 13. Cf. Salmo 2, 4.

14 Los perversos desenvainan la espada y tienden su arco, para derribar al afligido y al desvalido, y trucidar a los que son rectos.

15 Pero la espada se les clavará en su propio corazón, y sus arcos se romperán.

16 1Más vale lo poco del justo que la gran opulencia de los pecadores;

  1. 16. Véase Proverbios 16, 8. La moderación, fruto de un permanente contacto con el Evangelio, es un tesoro de paz que San Pablo llama “granjería grande” (I Tim. 6, 6).

17 porque serán quebrados los brazos de los impíos, en tanto que a los justos los sostiene Yahvé.

18 Lleva cuenta Yahvé de los días de los justos, y su herencia será eterna.

19 No se verán confundidos en tiempo de calamidad, y en los días de hambre serán saciados.

20 1Mas los impíos perecerán; y los enemigos de Yahvé, los altivos ensoberbecidos en su corazón, se desvanecerán como el humo.

  1. 20. Son innumerables las variantes propuestas para este texto trunco en que falta el segundo estiquio y otros están alterados. Manresa propone: Perecen los impíos y los enemigos del Señor, fallecen como lo más aflorado de las manadas, como humareda van esparcidos. Rembold vierte: Solamente perecen los impíos y sus hijos pedirán pan; los enemigos del Señor son como la gloria del campo, la cual se deshace en humo y se desvanece (cf. Isaías 40, 6). Wutz nos ha parecido el más aproximado a la mente del salmista.

21 1El malvado toma en préstamo y no devuelve, mas el justo es compasivo y da;

  1. 21. Si Jesús manda prestar sin interés (Lucas 6, 34 s.; cf. versículo 26) y no resistir al malo (Mateo 5, 39 ss.), no es ciertamente porque Él apruebe la conducta del que no devuelve. Sobre esta obligación el Catecismo Romano (3, 8) cita Proverbios 21, 6 y Habacuc 2, 6. Cf. principalmente el notable Eclesiástico 29.

22 porque los benditos poseerán la tierra, pero los malditos serán exterminados.

23 1Yahvé dirige los pasos del hombre, al que le agrada Él le afirma el camino.

  1. 23. Admirable afirmación de la Providencia. ¿Quién no se sentirá consolado por esta verdad si cree de veras en ella? Cf. Jeremías 10, 23; Proverbios 21, 1 y nota. Pidamos todos aumento de fe para poder practicar esas cosas que son agradables a Dios (Mateo 10, 30; Hebreos 11, 6; Sabiduría 9, 10).

24 Aunque resbalare, no caerá postrado, porque Yahvé lo sostiene con su mano.

25 1Joven fui y ahora soy viejo, mas nunca he visto al justo desamparado, ni a sus hijos mendigando el pan.

  1. 25. Preciosa verdad que vemos cumplida en la vida de Tobías padre e hijo. Cf. Salmo 127 y notas. Jesús lleva esta doctrina hasta revelar que la conducta de Dios con nosotros será exactamente la que nosotros queramos. En Marcos 4, 24, hablando a sus discípulos, les dice primero: “Mirad lo que oís” (como diciendo: admirad la maravilla que voy a prometeros, de conseguir todo lo que queráis). Y entonces añade: “Con la medida con que midiereis, se medirá para vosotros, y aún se añadirá”. Es decir que de nosotros depende recibir una misericordia sin límites, y que esta será siempre mayor que cuanto imaginábamos. Cf. Denz. 1014.

26 En todo tiempo es misericordioso y presta, y su estirpe es bendecida.

27 1Huye tu del mal y haz el bien, y habitarás por siempre.

  1. 27. Habitarás por siempre: “No serás arrojado de la tierra prometida, sino que gozarás en ella perpetuamente de los bienes materiales y espirituales concedidos a sus moradores, en premio de tu fidelidad a la Ley, resumida en apartarse del mal y practicar el bien” (Prado).

28 Pues Yahvé ama la justicia, y no abandona a sus santos; los impíos serán exterminados, y su descendencia perecerá.

29 1Los justos poseerán la tierra, y habitarán en ella para siempre.

  1. 29. “La raza de los impíos será extirpada; la de los buenos será providencialmente mantenida en el suelo sagrado de Palestina” (Fillion). Véase versículo 34.

30 1La boca del justo profiere sabiduría, y su lengua habla con rectitud.

  1. 30 s. Cf. Introito del Común de Confesores y Abades; Proverbios 31, 26; Isaías 51, 7.

31 La Ley de su Dios está en su corazón, y sus pasos no vacilan.

32 1El impío anda en acecho del justo, y busca cómo quitarle la vida;

  1. 32 ss. Parece a veces que triunfase el impío asechando al hombre probo, pero al fin es Dios quien triunfa siempre. Cf. versículo 12 y nota; Salmo 48, 6-7 y nota.

33 pero Yahvé no lo deja en sus manos, ni permite que le condenen cuando es juzgado.

34 1Cuenta con Yahvé y sigue su camino; Él te conducirá a la herencia de la tierra; asistirás gozoso al exterminio de los perversos.

  1. 34. ¡Cuenta con Yahvé! Es como si dijera: Apuesta en favor de Él y no te fallará. ¡Por cuántas personas y por cuántas cosas apostamos, dice un autor, poniendo en ellas nuestra fe, aunque sabemos —o deberíamos saber— que son falibles! ¿No habrá nadie que quiera apostar en favor de Dios? ¿Nadie que quiera acordarle “crédito en descubierto”? Nótese que tal crédito es la sola condición que su honor divino exige (versículo 40) para colmarnos de sus bienes. Pero este contar con Dios tiene otro aspecto no menos importante en nuestra acción apostólica, como lo señala elocuentemente un autor moderno: “El objeto de todo apostolado es mostrar la verdad de la fe, presentando las soluciones tales como Dios las ha revelado, y Él solo las ha revelado como soluciones en función de Su propia y continua actividad.” Cf. Mateo 6, 33; Juan 5, 17. El apostolado que se llama social e intelectual fracasa muchísimas veces porque el hombre se empeña en presentar las soluciones en forma tal (lógica, erudita, humanista, temporal) que ellas puedan ser verdaderas por sí mismas, sin esa intervención de Dios, sin que Él tenga en ellas ningún papel activo que desempeñar, de modo que en definitiva pudieran ser verdaderas aunque Dios ya no existiese. Fácilmente se comprende que esto se oponga más que ninguna otra cosa a Sus designios paternales, arrebatándole la gloria de su Providencia, sustituyéndolo por la técnica de una ley fija y quitando a las almas toda ocasión de recurrir a Él. Asistirás: cf. versículo 9 y 38.

35 Vi al impío sumamente empinado y expandiéndose, como un cedro del Líbano;

36 pasé de nuevo, y ya no estaba; lo busqué, y no fue encontrado.

37 1Observa al hombre íntegro y mira al que es recto, porque el hombre pacífico tendrá porvenir,

  1. 37 s. Texto muy diversamente vertido. El sentido parece ser que, aun en esta vida, le quedarán hijos y bienes que aseguren su posteridad, mientras que los impíos perecen sin ellos (versículo 38). San Ambrosio aplica el pasaje a los bienes que deja el justo a sus hijos, a las buenas obras que hizo durante su vida, a los hijos virtuosos que deja herederos de su piedad, y a la posesión de la eternidad reservada para los justos.

38 en tanto que los rebeldes todos perecerán, y la posteridad de los impíos será extirpada.

39 De Yahvé viene la salvación de los justos; Él es su fortaleza en los días aciagos.

40 1Yahvé les da ayuda y libertad; los saca de las manos de los impíos y los salva, porque a Él se acogieron.

  1. 40. ¡Porque a Él se acogieron! Véase Salmo 32, 22 y nota.