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Chapter 40

Defensa contra los falsos y traidores

1 1Al maestro de coro. Salmo de David.

  1. 1. David compuso este Salmo refiriéndose muy probablemente a la infame traición de Aquitófel en la revuelta de Absalón (II Reyes 16); pero su alcance mesiánico es evidente y no podría negarse sin temeridad, dice San Crisóstomo, pues Jesús mismo se lo aplica en Juan 13, 18. Todas las estrofas exhalan una confianza inquebrantable en Dios misericordioso que hace feliz a quien piensa en los pobres y cuya bondad no abandona al perseguido. Es la quinta bienaventuranza (Mateo 5, 7). La expresión: que sabe comprender, que recuerda a la Vulgata: qui intelligit, denota algo que solo se adquiere con el verdadero interés que da la caridad sobrenatural. Sin ella se podrá practicar ampliamente la beneficencia, pero solo el amor de misericordia, a imitación del que tiene por nosotros el Padre (Lucas 6, 36 y nota) y el Hijo (Juan 13, 34; 15, 12), puede darnos esa comprensión íntima de las almas, que es condición preciosa e indispensable para que no sea estéril el apostolado. Cf. I Corintios 13, 1 ss.

2 Dichoso el que sabe comprender al débil y al pobre; en el día aciago Yahvé lo pone a salvo.

3 1Yahvé cuida de él y lo hace vivir, lo hace próspero sobre la tierra, y no lo entrega a la voluntad de sus enemigos.

  1. 3. De aquí se toma, según la Vulgata, la plegaria que en la Liturgia se hace por el Papa.

4 1Yahvé lo conforta en el lecho del dolor, y calma sus padecimientos durante toda su enfermedad.

  1. 4 ss. Vemos cuan consoladora es esta promesa para los que caminamos hacia la disolución de este cuerpo, sin más excepción que los aludidos por San Pablo en I Tesalonicenses 4, 16 s. La ternura con que el divino Padre nos sostiene en tales pruebas, hasta hacerlas amables, contrasta con los versículos 6-10 donde se nos descubre y enseña, con cruda elocuencia, lo que podemos esperar de los hombres.

5 1Yo por mi parte digo: “Apiádate de mí, Yahvé, sana mi alma porque pequé contra Ti.”

  1. 5. Notemos el argumento que se usa para pedir: ¡no se alega un mérito sino una culpa! ¿Podríamos hablar así a un juez si no tuviéramos la seguridad de estar en presencia de una bondad sin límites? Cf. Salmo 50 y notas.

6 Mis enemigos hablan de mí con maldad (diciendo): “¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?”

7 1Y el que viene a visitarme habla con falsía; en su interior hace provisión de maledicencia, y entonces sale afuera y la desparrama.

  1. 7. Recuérdese el caso de los amigos de Job

8 Todos los que me odian se juntan para murmurar contra mí; imaginan de mí lo peor:

9 “Le ha sobrevenido una peste maligna; se acostó y no volverá a levantarse.”

10 1Hasta mi amigo, de quien me fiaba, que comía mi pan, ha alzado contra mí su calcañar.

  1. 10. Ha alzado contra mí su calcañar, o sea: me dio un puntapié. Con tal sentido aplica Jesús estas palabras a la traición de Judas (Juan 13, 18). Sobre Judas cf. Juan 17, 12; Hechos 1, 16. David tiene así una vez más el honor incomparable de ser figura de Jesucristo también en cuanto a la traición de sus amigos: véase Salmo 54, 14.

11 1Mas Tú, Yahvé, apiádate de mí; levántame para que les retribuya.

  1. 11. El salmista fue devuelto por Dios a la prosperidad y triunfó de todos sus enemigos (II Reyes 19). Su hijo Salomón se encargó de castigar a esos enemigos como de premiar a los amigos (III Reyes 2). Véase a este respecto Salmo 108, 1 y nota. En sentido mesiánico vemos igualmente que el Padre resucitó a Jesús y lo constituyó Juez de vivos y muertos (Hechos 2, 31-36; 10, 42).

12 En esto conoceré que me amas, si el que me odia no se huelga a costa mía,

13 1y me sustentas en mi integridad, conservándome en tu presencia para siempre.

  1. 13. En mi integridad: Así el nuevo Salterio Romano (incolumem) y varios modernos. Otros vierten a causa de mi integridad, o inocencia, lo cual parecería acentuar el sentido mesiánico frente a la confesión del versículo 5.

14 1 ¡Bendito sea Yahvé, Dios de Israel, desde la eternidad y por la eternidad! Amén, Amén.

  1. 14. Doxología final que no pertenece a este poema sino que fue añadida como terminación del primer libro de los Salmos. Amén , palabra hebrea, pasada de la liturgia judía a la cristiana, significa en verdad, ciertamente; y, como bien observa Desnoyers, “más que un deseo, como nuestro ‘así sea’ es una adhesión para asociarse a una oración o a un deseo formulado en nuestra presencia”. Conclusiones semejantes se hallan al final de los demás libros (Salmos 71, 19; 87, 53; 105, 48).