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Chapter 134

Alabanza de Israel a su Dios

1 1¡HalIelú Yah! Alabad el Nombre de Yahvé; alabadle vosotros, ciervos de Yahvé,

Original Hebrew

הִנֵּ֤ה\׀הנ֤ה\הִנֵּה\׀הנה\hi.Nehhere!H2009\H9015HTj
בָּרֲכ֣וּברכ֣ובָּרֲכוּברכוba.ra.KhublessH1288HVpv2mp
אֶת\־את\אֶת\־את\'et-<obj.>H0853\H9014HTo
יְ֭הוָהי֭הוהיְהוָהיהוהYah.wehYahwehH3068GHNpt
כָּל\־כל\כָּל\־כל\kol-O allH3605\H9014HNcmsc
עַבְדֵ֣יעבד֣יעַבְדֵיעבדי'av.Dei[the] servants ofH5650HNcmpc
יְהוָ֑היהו֑היְהוָהיהוהYah.wehYahwehH3068GHNpt
הָ/עֹמְדִ֥יםה/עמד֥יםהָ/עֹמְדִיםה/עמדיםha./'o.me.Dimwho/ standH9009H5975GHTd+Vqrmpa
בְּ/בֵית\־ב/בית\בְּ/בֵית\־ב/בית\be./veit-in/ [the] house ofH9003H1004Q\H9014HR+Ncmsc
יְ֝הוָ֗הי֝הו֗היְהוָהיהוהYah.wehYahwehH3068GHNpt
בַּ/לֵּילֽוֹת\׃ב/לילות\בַּ/לֵּילֽוֹת\׃ב/לילות\ba./lei.Lotin the/ nightsH9003H3915\H9016HRd+Ncfpa
  1. 1 ss. Empieza la parte más litúrgica del Salterio, destinada sobre todo a la alabanza. Como el Salmo anterior, este himno invita a los sacerdotes y levitas a alabar a Yahvé ante todo por ser Él quien es, por su bondad y suavidad, y su superioridad infinita y exclusiva sobre todos los seres (cf. Romanos 16, 27 y nota), no obstante lo cual se dignó elegir al pueblo como un bien preciado (cf. Juan 10, 29 y nota); luego por las obras prodigiosas de su mano creadora, Y en fin por las maravillas que hizo en favor de su pueblo escogido, cuyos intereses no vacila en sobreponer a los de las naciones (versículo 6 y nota). Cf. Salmo 104, 44, etc.

2 los que estáis en la casa de Yahvé, en los atrios del Templo de nuestro Dios.

Original Hebrew

שְׂאֽוּ\־שאו\שְׂאֽוּ\־שאו\se.'u-lift upH5375O\H9014HVqv2mp
יְדֵ/כֶ֥םיד/כ֥םיְדֵ/כֶםיד/כםye.de./Khemhands/ yourH3027GH9026HNcbdc+Sp2mp
קֹ֑דֶשׁק֑דשקֹדֶשׁקדשKo.desh[the] sanctuaryH6944GHNcmsa
וּ֝/בָרֲכוּו֝/ברכווּ/בָרֲכוּו/ברכוU./va.ra.khuand/ blessH9002H1288HC+Vpv2mp
אֶת\־את\אֶת\־את\'et-<obj.>H0853\H9014HTo
יְהוָֽה\׃יהוה\יְהוָֽה\׃יהוה\Yah.wehYahwehH3068G\H9016HNpt

3 Alabad a Yah porque es un Señor bueno; cantad salmos a su Nombre, porque es suave.

Original Hebrew

יְבָרֶכְ/ךָ֣יברכ/ך֣יְבָרֶכְ/ךָיברכ/ךye.va.rekh./Khamay he bless/ youH1288H9031HVpi3ms+Sp2ms
יְ֭הוָהי֭הוהיְהוָהיהוהYah.wehYahwehH3068GHNpt
מִ/צִּיּ֑וֹןמ/צי֑וןמִ/צִּיּוֹןמ/ציוןmi./tzi.Yonfrom/ ZionH9006H6726HR+Npl
עֹ֝שֵׂ֗הע֝ש֗העֹשֵׂהעשה'o.Sehmaker ofH6213HHVqrmsc
שָׁמַ֥יִםשמ֥יםשָׁמַיִםשמיםsha.Ma.yimheavenH8064HNcmpa
וָ/אָֽרֶץ\׃ו/ארץ\וָ/אָֽרֶץ\׃ו/ארץ\va./'A.retzand/ earthH9002H0776G\H9016HC+Ncfsa

4 Porque Yah se eligió a Jacob, a Israel como su bien propio.

5 Porque yo sé esto: que Yahvé es grande, y que nuestro Señor es más que todas las divinidades.

6 1Todo cuanto Yahvé quiere lo hace en el cielo y en la tierra, en el mar y en todos los abismos.

  1. 6. Hace las cosas que quiere, no solo con omnipotencia sobre la naturaleza (versículos 6-7), sino también con absoluta libertad moral, concediendo al pueblo amado los privilegios (versículos 4, 12, 14, 19 ss.) y destruyendo a otros en favor de aquel (versículos 8 ss.), sin que nadie pueda pretender juzgarlo ni someterlo a ley alguna, puesto que el divino beneplácito es, en sí mismo, el supremo fundamento de toda moral (cf. Salmo 147, 9; Mateo 19, 16 ss. y notas).

7 1Él trae las nubes desde el extremo de la tierra, hace la lluvia con los relámpagos, saca los vientos de sus depósitos.

  1. 7. Es decir, como una ostentación de su omnipotencia (versículo 6), parece que Él con el fuego hiciese agua, pues saca la lluvia de los relámpagos. “Sus depósitos”: Cf. Job 38, 22. La mitología griega tenía un concepto bastante parecido sobre el misterio de la formación de los vientos (cf. Virgilio, La Eneida 1, 55-67).

8 1Él hirió a los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta el ganado.

  1. 8. Cf. Éxodo 12, 29.

9 1Envió signos y prodigios a ti, oh Egipto, contra Faraón y contra todos sus vasallos.

  1. 9. Cf. Éxodo capítulos 7 y 8; 9, 15; 16, 11.

10 1Hirió a muchas naciones, y mató a reyes poderosos:

  1. 10. Cf. Deuteronomio 4, 38; 7, 1; 11, 23; Josué 24, 8 ss.

11 1 a Sehón, rey de los amorreos; y a Og, rey de Basan, y a todos los reyes de Canaán.

  1. 11. Los reyes Sehón y Og fueron vencidos por los israelitas bajo Moisés (Números 21, 20-34; Deuteronomio 2, 30).

12 Y dio en herencia la tierra de ellos, en herencia a Israel, su pueblo.

13 1Yahvé es tu Nombre para siempre; Yahvé, tu memorial de generación en generación;

  1. 13 s. Como observa Fillion, es esto un eco de Éxodo 3, 14-15, donde Dios se revela con el nombre de Yahvé (El que es, el Eterno) y anuncia que con ese nombre se hará memoria de Él en todas las generaciones (cf. allí nuestra nota). Según esto, también ahora honra a Dios ese sagrado Nombre revelado como propio de Él y por eso aún lo usamos para alabarlo en los Salmos. Yahvé es Aquel a quien Jesús llama a un tiempo Padre suyo y Dios de Israel (Juan 8, 54), titulándolo “Padre Santo” (Juan 17, 6 y 11) y revelándonos que es Padre suyo y nuestro y Dios suyo y nuestro (Juan 20, 17) y que su Nombre debe ser tratado santamente (Lucas 11, 2) porque es un Nombre Santo (Lucas 1, 49). Tiene compasión (versículo 14): Otras versiones leen tendrá, abarcando así las promesas futuras.

14 pues Yahvé protege a su pueblo y tiene compasión de sus siervos.

15 1Los ídolos de los gentiles son plata y oro, hechuras de manos de hombre:

  1. 15 ss. Como en Salmo 113B, 4-8, insiste contra esas hechuras que en nada pueden asemejarse a lo divino (Hechos 17, 29) y cuyo culto idolátrico se prohíbe a Israel desde el primer mandamiento del Decálogo (Éxodo 20, 4), dando como razón que Dios tiene celos de ellas (Deuteronomio 4, 15-24). Cf. Salmo 148, 13.

16 tienen boca y no hablan; tienen ojos y no ven;

17 tienen orejas y no oyen, y no hay aliento en su boca.

18 1Semejantes a ellos son quienes los hacen, quienquiera confía en ellos.

  1. 18. “Su nada es el símbolo del fin que tendrán sus autores y sus adoradores” (Calès). Cf. I Corintios 3, 15.

19 1Casa de Israel, bendecid a Yahvé; casa de Aarón, bendecid a Yahvé.

  1. 19 s. Como observa Páramo, esta invitación abarca también a los prosélitos: los que adoráis a Yahvé. Se nota así el contraste con los que dan culto a los ídolos (versículos 15 y 18).

20 Casa de Leví, bendecid a Yahvé, los que adoráis a Yahvé, bendecid a Yahvé.

21 1Bendito sea Yahvé desde Sión, el que mora en Jerusalén.

  1. 21. Desde Sión: “El culto de Yahvé, con Jerusalén por punto de partida y por centro, irá ganando paso a paso al universo todo entero” (Fillion). Cf. Salmos 64, 2; 131, 13 s. y notas.