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Chapter 84

Súplica y profecía mesiánica

1 1Para él maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo.

  1. 1 ss. Es este uno de los más bellos Salmos del Salterio, henchido de profecías mesiánicas; es al mismo tiempo una oración para pedir su cumplimiento definitivo, escrita probablemente en tiempo de Zorobabel (520 a. C), o sea cuando profetizaban Ageo y Zacarías después del regreso de Babilonia, en el cual solo volvieron dos de las doce tribus (Judá y Benjamín) y continuaron las culpas y humillaciones del pueblo elegido, que duran hasta hoy. Sin mencionar la persona del Mesías davídico, el Salmo trata de lo que será su obra como bien observa Calès, agregando: “la salvación llevada a su perfecto cumplimiento”. La restauración “postexílica” no era sino su figura y como la garantía y un primer preludio de aquella. Mas ¡cuán lejos se estaba de su plena y perfecta realización! Un débil resto había vuelto de Babilonia y su estado permanecía sumamente precario: dominio extranjero, vejaciones de parte de los pueblos vecinos, miseria material, miembros indignos en la comunidad... Cf. Salmo 113B, 1 y nota y los Salmos 73, 78, 79, 82, 117, etc.

2 1Oh Yahvé, has sido propicio a tu tierra, has trocado en bien la suerte de Jacob.

  1. 2. Has trocado , etc.: otros: has hecho volver a los cautivos de Jacob (Crampón). Jacob significa las doce tribus, procedentes de sus doce hijos; en aquel entonces (cf. nota anterior), permanecían en el destierro las diez del Norte, cautivas en Asiria, que nunca volvieron. Cf. Salmo 79, 2 y nota.

3 1Has quitado la iniquidad de tu pueblo, cubierto todos sus pecados.

  1. 3. Es el perdón anunciado en Salmos 13, 7; 125, 1; Isaías 59, 20 s., etc. Israel lo daba quizá por cumplido, si es que los versículos 2-4 se referían a la reciente liberación. Pero también podría ser este pasaje, como el 125, 1, una visión profética de los anhelados bienes que piden los versículos 5 ss. Cf. Romanos 11, 26; Hebreos 8, 12.

4 Has puesto fin a todo tu resentimiento, desistido del furor de tu ira.

5 1Restáuranos, oh Dios, Salvador nuestro; aparta de nosotros tu indignación.

  1. 5. San Jerónimo pone Jesús en vez de Salvador, señalando así la realidad mesiánica que late en este Salmo (cf. Salmo 79, 4). Sobre el versículo 6 cf. Salmos 76, 8; 78, 5; 88, 47.

6 ¿Acaso estarás siempre enojado con nosotros? ¿Extenderás tu saña de generación en generación?

7 1 ¿No volverás Tú a darnos vida, para que tu pueblo se alegre en Ti?

  1. 7 s. Son los que el celebrante pronuncia (según la Vulgata) después del Confíteor, al comienzo de la Misa. Envíanos tu salvación (versículo 8), esto es al Mesías (cf. Salmo 79, 3 y nota; Is. 64, 1).

8 Muéstranos, Yahvé, tu misericordia y envíanos tu salvación.

9 1Quiero escuchar lo que dirá Yahvé mi Dios; sus palabras serán de paz para su pueblo y para sus santos, y para los que de corazón se vuelvan a Él.

  1. 9. Quiero escuchar: He aquí la actitud ideal del creyente (cf. Salmo 77, 1 y nota; I Reyes 3, 10). Es la “buena parte” que eligió María (Lucas 10, 39 y 42). Entonces las palabras de Dios siempre nos hablan de paz, porque sus pensamientos son “de paz y no de aflicción” (Jeremías 29, 11). Si desde ahora buscamos las palabras de su Evangelio, veremos que el divino Libro no es un código penal sino un testamento de amor (Salmo 80, 9 y nota). “Vosotros, decía un famoso predicador, que tanto teméis al infierno, y con razón, ¿cómo no tembláis ante vuestra indiferencia por conocer lo que ha hablado Dios?” De corazón: ‘¿Queréis que sea vuestra la paz del Señor? Volveos de corazón al Señor; no a mí, no a ningún hombre. El corazón que descansa en el hombre se despeña’ (San Agustín). Cf. Jeremías 11, 3; 17, 5.

10 1Sí, cercana está su salvación para los que le temen; y la Gloria fijará su morada en nuestro país.

  1. 10. La Gloria, es decir, Dios, que según Ezequiel (11, 23) se había retirado del Templo. Cf. Zacarías 2, 5; Ageo 2, 10 y nota; Apocalipsis 21, 3.

11 1La misericordia y la fidelidad se saldrán al encuentro; se darán el ósculo la justicia y la paz.

  1. 11. El reinado del Mesías producirá los más abundantes frutos espirituales: misericordia y verdad, justicia y paz. Tal es lo que expresa el lema del Sumo Pontífice Pío XII; “Opus justitiae pax”, tomado de Isaías 32, 17, donde el profeta anuncia estas prosperidades.

12 1La fidelidad germinará de la tierra y la justicia se asomará desde el cielo.

  1. 12. “Así, pues, la bondad misericordiosa de Yahvé va a encontrarse con la lealtad de su pueblo; y la justicia o socorro libertador de parte de Dios comprenderá la felicidad pacífica de Israel. Del cielo, intervención redentora; de la tierra, leal fidelidad. Y como complemento y cumplimiento normal, de arriba la lluvia y el rocío fecundantes; de abajo, la fertilidad y productividad del suelo (versículo 13)… Dios va a venir mesiánicamente, trayendo con Él la redención y la paz perfectas” (Calès). Cf. Isaías 9, 7; 11, 1-16; 32, 17 s.; 45, 8; 58, 8; 61, 11; Ezequiel capítulos 34 y 37; Oseas 2, 18; Zacarías 8, 12; Salmo 71, 11 y nota.

13 1El mismo Yahvé dará el bien y nuestra tierra dará su fruto.

  1. 13 s. “Habrá completa armonía entre la tierra y el cielo, entre las virtudes morales y los bienes materiales” (Páramo). Se cumplirá entonces lo que pedimos en el Padrenuestro: que venga Su reino y se haga Su voluntad en la tierra como se hace en el cielo.

14 La justicia marchará ante Él y la salud sobre la huella de sus pasos.